~ Asphyxiated on words I'd say ~


Enciendo al desastre. Mi mente tiende al masoquismo y a la destrucción. Odio decir esto pero parece ser que me gusta el sufrimiento, es una forma de sentirme 'viva', aunque en realidad sienta todo lo contrario. Es contradictorio; las horas muertas las paso pensando en el futuro, en la parte más oscura de las cosas. Mi pesimismo crea un futuro negro al que cada día tengo más miedo pero al que a la vez quiero llegar. Siempre están en mi cabeza las ideas más retorcidas que alguien pueda pensar; y siempre creo que voy a sufrir las consecuencias. Y es que si tanto lo pienso, puede que al final acabe por hacerse realidad, cosa que no soportaría; pero no puedo evitarlo, soy así, o por lo menos esto es en lo que me he ido convirtiendo, y lo odio, espero que algún día alguien me de razones para cambiar esto. Parece que le doy razones a la gente para no estar a gusto conmigo, para alejarse de mí; las hago sufrir a consecuencia de mi pesimismo, las destrozo y las alejo de mí. Por mi cabeza pasan muchas cosas. Me gusta sentirme protegida, y creo que mis miedos tienen que ver con ello; gracias a mi mente masoquista, voy perdiendo la protección y quedándome indefensa poco a poco.
- Quiero, de una vez, encontrar la luz. Salir de la oscuridad que yo misma dejé que creasen en mí.

Agony fills my lungs.

Harta; harta y cansada son las palabras. No aguanto ver cómo todo se desploma enfrente de mis narices y saber que ya no tengo fuerzas para levantar el desplome. Los esquemas de mi vida se han caído. Me gustaría gritar pero no me sale la voz; gritarte que eres mi único apoyo y que no quiero perderte, que sólo tú me haces sentir bien, pero no puedo. Me encantaría luchar para demostrar que estás equivocado pero no soy capaz, se han llevado mis fuerzas. Tampoco soporto no saber qué quiero hacer con mi vida y por el momento no hacer nada con ella. Odio pensar que todo está mal y crearme un caparazón -para que ya pocas cosas me puedan hacer daño- y que segundos más tarde lo deshagan con ácido sulfúrico y vuelvan a tocarme la fibra, para clavarme el puñal de nuevo. Es automático; cuando más a gusto estoy, más daño recibo. Está claro que estoy ideada para sufrir en silencio y en soledad. Al fin y al cabo, sólo nos tenemos a nosotros mismos.