El vínculo establecido entre nosotros dos era de los que ni la ausencia ni la distancia ni el tiempo podían romper, y no importaba que él pudiera ser más especial, guapo, brillante o perfecto que yo. Él estaba tan irremediablemente atado como yo, y si yo le iba a pertenecer siempre, eso significaba que él siempreiba a ser mío.
El dolor adopta formas diversas, una punzada, una leve molestia... dolor sin más, con el que convivimos a diario, pero hay dolor que no podemos ignorar. Es tan enorme que borra todo lo demás y hace que el mundo se desvanezca y que sólo podamos pensar en eso. ¿Cómo enfrentarnos al dolor?. El dolor, aguantarlo, aceptarlo... ignorarlo; para algunos, la mejor manera de enfrentarse a él, es seguir viviendo.
El dolor, sólo hay que esperar a que se vaya por sí solo y a que la herida cicatrice. No hay soluciones ni respuestas sencillas, sólo hay que respirar hondo y esperar a que se calme.
El dolor llega cuando menos te lo esperas, hay que aprender a aceptarlo porque lo cierto es que nunca te abandona y la vida siempre lo acrecienta.
No tienes valor. Tienes miedo, miedo de enfrentarte contigo mismo y decir: está bien, la vida es una realidad. Las personas se pertenecen las unas a las otras porque es la única forma de conseguir la verdadera felicidad. Tú te consideras un espíritu libre, un ser salvaje y te asusta la idea de que alguien pueda meterte en una jaula. Bueno, ya estás en una jaula; tú mismo la has construído, y en ella seguirás, vayas a donde vayas, porque no importa a dónde huyas, siempre acabarás tropezando contigo mismo.
Quizás el amor sea una decisión, la decisión de jugártela por alguien, de entregarte a alguien sin pensar si te va a corresponder o si te va a hacer daño o si es el amor de tu vida. Quizás el amor no es algo que te ocurre, quizás sea algo que tú escoges.
No todo es como soñamos, como queremos, como imaginamos. El ser humano es como las piezas de dominó: si algo importante cae, él lo hace también. El equilibrio constante es imposible, la inestabilidad es parte de nosotros. Existe una balanza donde se sitúan los sentimientos y sensaciones, y cada día uno es el protagonista. El hombre cae, porque algo le incita a caer; el hombre se levanta, porque algo le ayuda a levantarse. Y todo ello provoca inestabilidad e inseguridad, pero es inevitable, por mucho que queramos escapar de esta situación, es inútil. Se trata de una película que se repite constantemente y de la que no es fácil escapar.
Dos años que, según se miren, son mucho o son poco tiempo.Es mucho tiempo si se trata de lo vivido - tantos momentos que recordar en más de 730 días, de los que hemos elegido suprimir algunas de sus páginas y de los que hemos hecho un gran capítulo que nunca olvidaremos - pero, a la vez y contradictoriamente, es poco tiempo si se trata del resto de tiempo que aún queda.
Esta historia es un cúmulo de recuerdos y de sentimientos que han ido construyendo un castillo con unos cimientos demasiado fuertes, que no serán fáciles de destruir. Cosas que borrar de nuestro corazón y de nuestra mente, cosas que escribir en ellos con tinta imborrable.
Cierro los ojos pensando en esta historia, y una sonrisa invade mi cara. Aún es lo más poderoso que tengo, y que me haces sentir. Por eso te doy las gracias, por mantenerme viva y por mantener vivo lo que siento por tí.