Dos años que, según se miren, son mucho o son poco tiempo. Es mucho tiempo si se trata de lo vivido - tantos momentos que recordar en más de 730 días, de los que hemos elegido suprimir algunas de sus páginas y de los que hemos hecho un gran capítulo que nunca olvidaremos - pero, a la vez y contradictoriamente, es poco tiempo si se trata del resto de tiempo que aún queda.
Esta historia es un cúmulo de recuerdos y de sentimientos que han ido construyendo un castillo con unos cimientos demasiado fuertes, que no serán fáciles de destruir. Cosas que borrar de nuestro corazón y de nuestra mente, cosas que escribir en ellos con tinta imborrable.
Cierro los ojos pensando en esta historia, y una sonrisa invade mi cara. Aún es lo más poderoso que tengo, y que me haces sentir. Por eso te doy las gracias, por mantenerme viva y por mantener vivo lo que siento por tí.
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